Cocinar gracias al sol

Cocinar gracias al sol

02/06/2021 0 Por NuestraReaccion

La Universidad de Huelva (España) realiza un estudio de aprovechamiento de la energía solar para combatir la pobreza energética de colectivos vulnerables, dentro del proyecto europeo POWERTY y en colaboración con la Agencia Andaluza de la Energía. El centro de este estudio es el uso de Cocinas Solares, que transforman la radiación electromagnética procedente del sol en energía térmica, permite hervir, freír, hornear, fermentar y deshidratar alimentos sin usar energía eléctrica ni química.

Cocina solar – foto: JuntadeAndalucía

La Universidad de Huelva dispondrán de 4 cocinas solares para realizar talleres y jornadas divulgativas sobre el uso de esta tecnología y analizar su potencial utilización entre colectivos vulnerables para satisfacer otras necesidades energéticas adicionales, como la producción de agua caliente sanitaria o calefacción.

La Universidad de Huelva ha llevado a cabo un estudio en la localidad onubense de Trigueros, que cuenta con gran disponibilidad de recurso solar, utilizando una cocina solar parabólica de 140 centímetros de diámetro. Con ella ha comprobado que podría llevarse a ebullición el equivalente a 2 litros de agua en una hora, hasta un total de 2.035 horas distribuidas en 310 días. Es decir, prácticamente todo el año. En ese tiempo se reduciría la demanda energética de un hogar en 310 kilovatio/hora (kWh) frente al uso de una placa de inducción.

Responsables estudio Univ. Huelva – foto:JuntadeAndalucía

En lugares con alta radiación solar como Andalucía, que goza de más de 3.000 horas de sol al año, esta tecnología es una excelente opción como fuente energética alternativa y complementaria a otras, que puede contribuir a afrontar situaciones de vulnerabilidad energética y dotar de energía a zonas con poca cobertura eléctrica, disminuyendo la demanda energética residencial y generando cero emisiones de efecto invernadero.

La pobreza energética constituye un reto capital para la sociedad y tiene repercusiones directas sobre la salud, que afectan aproximadamente a 34 millones de europeos, según un estudio de la Comisión. Los elevados precios de la energía, los bajos ingresos y unos hogares mal aislados, húmedos y poco saludables han dado lugar a un incremento de las tasas de pobreza energética en toda la Unión Europea.